Con este artículo no pretendemos realizar un estudio científico ni cuestionar trabajos ya publicados. Nuestro objetivo es simplemente compartir lo que hemos aprendido a lo largo de más de treinta años dedicados a la restauración de muebles en Granada.
La experiencia acumulada en miles de piezas nos ha permitido observar el comportamiento, la evolución y algunos cambios que han experimentado las principales especies de carcoma que afectan a muebles y elementos de madera en nuestro entorno.
Aunque intentaremos resumir la información para no resultar excesivamente técnicos, es necesario conocer algunos conceptos básicos para comprender mejor el problema.
¿Qué es la carcoma?
Popularmente llamamos «carcoma» a diversos insectos xilófagos, es decir, insectos que se alimentan de madera.
Entre los grupos que con más frecuencia afectan a muebles y elementos de madera encontramos:
- Anóbidos (carcoma común o pequeña)
- Cerambícidos (carcoma grande)
- Líctidos
- Curculiónidos
Sin embargo, en nuestra actividad diaria nos hemos especializado principalmente en los dos grupos responsables de la inmensa mayoría de los daños que encontramos en muebles: los anóbidos y los cerambícidos.
Anóbidos (carcoma común o pequeña)
Los anóbidos son una familia de coleópteros de pequeño tamaño capaces de atacar tanto madera relativamente reciente como madera ya seca y trabajada.
Se conocen aproximadamente entre 1.500 y 1.800 especies de anóbidos en todo el mundo, aunque en la Península Ibérica solo unas pocas son responsables de la mayoría de los daños observados en muebles y elementos de madera.
Los adultos suelen medir entre 1,5 y 9 mm de longitud y presentan tonalidades pardas, marrones o negruzcas.
Su cuerpo es cilíndrico y está cubierto por una fina pubescencia que normalmente pasa desapercibida a simple vista. En muchas ocasiones, cuando aparecen en una vivienda, son confundidos con pequeños insectos voladores sin que se les preste demasiada atención.
Las hembras pueden depositar desde varias decenas hasta varios cientos de huevos aprovechando grietas, rugosidades y pequeñas irregularidades de la superficie de la madera.
Tras varias semanas de incubación nacen las larvas, de color blanquecino y cuerpo arqueado, que comienzan a excavar galerías en el interior de la madera utilizando sus fuertes mandíbulas.
Los orificios de salida de los adultos suelen ser circulares y presentan diámetros comprendidos entre 1 y 3 mm, dependiendo de la especie.
Cerambícidos (carcoma grande)
Dentro de esta familia encontramos numerosas especies capaces de dañar la madera, aunque entre las de mayor relevancia para muebles y madera puesta en obra destacan especialmente dos:
- Hylotrupes bajulus, asociada principalmente a maderas de coníferas como pino, abeto o alerce.
- Hesperophanes cinereus, vinculada principalmente a maderas frondosas como roble, nogal o castaño.
Los adultos son considerablemente más grandes que los anóbidos, alcanzando habitualmente entre 20 y 30 mm de longitud.
Las larvas presentan un cuerpo cilíndrico de color blanco amarillento, con segmentos muy marcados y potentes mandíbulas capaces de perforar galerías de gran tamaño.
Las hembras pueden llegar a realizar puestas de hasta 200 huevos.
Los orificios de salida de los adultos son ovalados y suelen medir entre 7 y 15 mm.
Una de sus características más importantes es la duración de su ciclo larvario, que puede prolongarse entre 3 y 15 años dependiendo de la especie, las condiciones ambientales y las características de la madera atacada.
Esta larga fase larvaria provoca que los daños visibles aparezcan muchos años después de haberse producido la infestación inicial.
En determinadas circunstancias puede llegar a percibirse el sonido producido por las larvas mientras se alimentan en el interior de la madera, un ruido que recuerda al de una pequeña sierra trabajando lentamente.
Nuestra experiencia sobre el cambio climático y la carcoma
A lo largo de nuestra trayectoria profesional hemos observado cambios que consideramos relevantes en el comportamiento de estas plagas.
Hace cuarenta años las estaciones estaban mucho más diferenciadas en Granada. Los inviernos más fríos reducían notablemente la actividad de los insectos xilófagos y ralentizaban su desarrollo.
Actualmente observamos dos factores que parecen estar modificando este comportamiento.
Por un lado, la generalización de los sistemas de calefacción mantiene temperaturas más estables en el interior de las viviendas durante todo el año, favoreciendo una actividad biológica más constante.
Por otro, los inviernos son cada vez más suaves y prolongan los periodos favorables para el desarrollo de las larvas.
Como consecuencia, nuestra impresión es que algunos ciclos de desarrollo parecen acelerarse y que los daños pueden hacerse visibles en menos tiempo que décadas atrás.
También hemos apreciado cambios en los periodos de vuelo y reproducción de los adultos. Tradicionalmente era habitual observarlos entre finales de primavera y finales de verano, aproximadamente entre junio y septiembre.
Sin embargo, en los últimos años hemos encontrado ejemplares adultos desde marzo hasta octubre, ampliando considerablemente el periodo de actividad que históricamente observábamos en nuestra zona.
Estas observaciones proceden exclusivamente de nuestra experiencia profesional y no pretenden sustituir estudios científicos específicos, aunque sí reflejan cambios que hemos constatado de forma repetida durante décadas de trabajo en la restauración y conservación de muebles.
